Lo Impensable

septiembre 5, 2011

La cruda verdad es que como jóvenes pensamos con el corazón, nos sentimos invencibles, hacemos promesas de toda la vida, creemos que el tiempo no nos cambiará pero, al final del día, sólo somos unos niños, personas emocionales que no se dan cuenta del valor de sus vidas, de la magnitud de sus decisiones y de las repercusiones que estas tienen. En fin, simplemente dejamos a Dios por un lado, creyendo que somos hombrecitos grandes, nos enamoramos, lastimamos y rompemos corazones, así como también nos lo hacen a nosotros, jugamos con la vida sin pensar en El Autor de la Vida misma.

La verdad es que sin Dios, sin El Amado, sin El Dulce Amante, somos pecadores por naturaleza, como prisioneros en el pabellón de la muerte, sin derecho a un segundo juicio, acusados y a la verdad, totalmente culpables; somos como enfermos en un hospital sin doctores, gente que no tiene salida, sin cura y simplemente sin esperanza.

Por todo esto, para mi lo increíble, lo sorprendente no es sólo que Dios nos ame, no es sólo que El nos salve; para mi lo impresionante, lo inaudito, lo excelso es que El se enamore de nosotros, que nos cuente sus sueños, promesas, propósitos, lo magnífico, lo impensable es que Él nos llame “amada mía“.

Señores, ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros. Dejen que Él guié sus vidas y tome sus decisiones.

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