Sigueme

febrero 10, 2010

Muchos creen que la vida es un proceso, una serie de eventos que te suceden y se continuaran repitiendo por el resto de nuestras vidas. Así solía definirla Mateo. El sol se pone para todos, pero para mí siempre será gris, decía. Hacía mucho tiempo que nadie le arrancaba una sonrisa de su rostro, el ajetreo del trabajo y su mala relación con los que le rodeaban lo habían convertido en un automata, viviendo en automatico.

Muchos podrían pensar que el debería de ser feliz, su trabajo le había proporcionado muchas riquezas, pero en la vida no todo lo que brilla es oro, el necesitaba una chispa, algo que lo inspirara a ser mejor, una razón para vivir, una luz en su corazón, y fue allí cuando apareció el.

Rodeado de tantas personas, como un artista rodeado de sus fieles seguidores, se encontraba este hombre, del que tanto se había escuchado en esos días. Todos parecían amarle, y el a ellos.- ¿Cómo puede ser posible? Daría todo por tener lo que tiene el, paso por su mente al verlo.

En ese instante, como si aquel hombre fuera capaz de leer su mente, voltea a ver a Mateo, y de repente se dirije a su banco donde el se sentaba a recaudar impuestos. El corazon le saltó a Mateo y mil cosas pasaron por su mente. Pero al llegar hasta allí, mirandole fijamente y con una calida sonrisa, le extendio la mano y le dijó: Sigueme.

Sin pensarlo dos veces, Mateo se levanto y su vida no volvio a ser igual. Desde ese momento cada día de su vida se encontraba en una aventura continua. Momentos alegres, sorprendentes, momentos dificiles, pero no temía, porque sabía que al lado de este hombre, Jesucristo, no hay nada a lo que temer, aquel que fue capaz de convertir su vida gris en toda una odisea.

Yo mucho tiempo me sentí como Mateo, viendo como pasaban los días sin siquiera poder encontrar una sola razón para sonreir, pero desde que Jesús me extendio la mano, nada volvio a ser igual, hice muchas cosas a un lado, pero al final valio la pena,  pues cada segundo a su lado encuentro una razón para sonreir, me gustaría que tu sonrieras tambien. =)

Cuando Jesús salió de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado cobrando impuestos para el gobierno de Roma. Entonces Jesús le dijo: “Sígueme”. Mateo 9:9-13 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

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