—Pero, Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia. Jueces 6:15
Yo se que has escuchado la historia de los 300 espartanos, todos la hemos oído. La historia recuerda a los 300 espartanos, como el sinónimo de valentía, defendiendo una causa imposible, luchando contra lo que no estaba a su alcance, ellos, solo un puñado de soldados, enfrentándose al ejercito mas grande de su tiempo.
Aun nos sorprende, todos quisiéramos ser como el rey Leónidas, ser recordados para siempre, pero para ser sinceros, no todos estamos dispuestos a hacer lo que el hizo, el sabía que moriría, y aun así dio todo lo que tenía, no todos podemos ser unos Leónidas. Este es el concepto de heroísmo que nos pinta Hollywood, pero hoy quiero contarte la historia de otros 300, pero primero, veamos a su Leónidas.
Se llama Gedeón, y es solo un cobarde. Cada año una tribu enemiga viene y
azota a su pueblo en los tiempos de cosecha, arrasando con todo ellos y su ganado. El no se levanto y se enfrento a ellos, de hecho, dudo que haya pasado eso por su mente, creo que pensó como hubiera pensado la mayoría de nosotros. Pensó en el.
Se encontraba escondiendo el trigo, una mejor salida a sus ojos, cuando el ángel de Dios se le apareció. Lo estaba llamando para salvar al pueblo de Israel, a lo que el contestó: Yo soy el mas pobre y mas pequeño de todo Israel, ¿Qué puedes ver en mí? Lo único que el angel le contesto fue: Yo estaré contigo.
Y así, después de innumerables formas que Dios le mostro que estaba con el, así que llamo al pueblo y formo un ejercito, un gran ejercito. Dios conocía sus corazones, que obteniendo ellos la victoria, no se acordarían de El, así que poco a poco fue desechándolos, quedándose solo con 300 soldados.
Ahora ya se lo que supones, este pequeño ejercito se enfrento a
todo el pueblo de Madian, y lo venció milagrosamente. La verdad es que no. Lo que hicieron fue que tocaron sus trompetas y quebraron cantaros alrededor del campamento, el pueblo, al oír tanto ruido, se estremeció y huyó, y en un paso capturaron a dos de sus príncipes.
Dios no espera que en tus fuerzas le demuestres al mundo que puedes contra todo un ejercito, porque la verdad no es así. Aunque Leónidas es considerado un héroe por resistir a los persas, Leónidas murió en la batalla. Los héroes no son como nos lo pinta Hollywood. Pueden tener espadas o tal vez un cántaro en sus manos, pero la victoria solo es segura cuando Dios esta a tu lado.
Sabes, hubo alguien que lucho contra todo un ejercito, y venció, y solo lo hizo por amor a ti, el murió, pero venció al mundo al tercer día, lo hizo por ti. El esta dispuesto a pelear tus batallas, no busca que seas un Leónidas, el comprende, que muchas veces tienes miedo, pero el puede utilizarte tal y como eres, el se perfecciona en la debilidad, es su especialidad. Quien sabe si algún día la historia te recuerde como un gran héroe, una persona normal utilizada grandemente por Dios, eso es lo que espero.
El Señor respondió:
—Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo. Jueces 6:!6




Creo que
Superman solo tiene una debilidad, a sido sometido en innumerables ocasiones por causa de esta, y en algunas ocasiones ha estado a punto de morir.

mismo. Y allí se encuentra Dios, dispuesto a llenar ese vacio que se encuentra en tu vida, dispuesto a curar esas cicatrices que se encuentran en lo profundo de tu alma, solo es cuestión de que le des la oportunidad.