viajeroDesde muy joven partí de mi casa buscando algo que la gente siempre mencionaba, pero que nunca nadie había experimentado, le llamaban felicidad. Y así, sin mas ropa que la que llevaba puesta, y apenas con un poco de pan para unas semanas, partí en búsqueda de la felicidad.

A los días de caminar me encontré con una linda y pintoresca villa. Al parecer la gente de este lugar siempre tenía prisa, iban de un lado para otro, al parecer solo pensando en sus asuntos. No había nada que estuviera fuera de lugar, todo en este sitio era perfecto, así que pensé que este sería un buen lugar para preguntar, creo que esta gente podría saber que es la felicidad.

Intente preguntarle a un hombre de sombrero de copa y bastón, con un largo pero elegante villabigote, pero con una imagen de hombre serio y sin expresión. Al preguntarle me dijo que la felicidad era algo que solo el dinero podría comprar, este te daría buenas amistades, grandes mansiones, bellas mujeres, todo lo que pudiera desear al alcance de mí mano.

Así que decidí asentarme en esta villa por un tiempo. Trabajaba con este hombre durante cuatro largos años, años en el que casi milagrosamente me hice de una no despreciable fortuna y de muy envidiadas amistades, pero esto para nada me satisfacía, por lo que decidí volver al camino en búsqueda de ese preciado tesoro, aún sin encontrar.

carnaval2Ya después de varios días de camino, me encontré con un pequeño pueblo, muy diferente a la villa en la que me había asentado, desde lejos se escuchaba un gran escándalo, en un ambiente de entretenimiento a lo grande. En medio del ruido y el escandaloso ambiente, me contestaban que sí, el lugar estaba en una gran fiesta, grandes carros adornados con flores y gente disfrazada arrojando collares y frutas y música en cualquier lugar por el que yo caminaba, decidí unirme a la fiesta y a la diversión.

Pero al terminar el carnaval, me quede allí, solo en la obscuridad, en las ahora solitarias calles del pequeño pueblo, creo que eso no era lo que yo buscaba, esa no era la felicidad, al menos no para mí. Al iniciar un nuevo día emprendí de nuevo mi camino. Muy largo y pesadocarnaval1 era el camino, pero confiaba en que algún día todo esto valdría la pena.

Camine durante días y días sin volver a encontrarme con otro pueblo, hasta que llegue a un asentamiento de gitanos, creí que serian las personas indicadas para decirme como encontrar la felicidad. Me dieron un frasquito con unos ingredientes especiales, que según me darían la felicidad, pero lo único que conseguí con esto fue marearme. Entre lecturas de mano, de las cartas, y tantas cosas, terminaron por sacarme todo el dinero que me quedaba.

Frustrado y resignado por no haber encontrado aquel tesoro, opte por salirme del camino y encontrar la muerte en el desierto. Camine y camine por la arena hasta que ya no pude mas, vencido por el cansancio di el que creí seria mí ultimo suspiro y me desvanecí en el suelo.

gitanoAl abrir mis ojos, me encontraba en una aldea, rodeado de gente pequeña, tan pobres que parecía que solo cargaban con sus almas, pero había algo en sus ojos que nunca había visto antes. Después de haberme cuidado y alimentado por unas semanas, pensé que no perdería nada en preguntarles lo mismo que les había preguntado a todos los otros, pero casi seguro de que ellos no sabrían ni siquiera el significado de la palabra.

Me apuntaron hacía una colina, no muy lejos de allí. Desesperado fui a encontrar el supuesto tesoro, y lo que encontré toco mi corazón por completo. Había una gran cruz, en su punta una corona de espinas, y había una placa que decía:

Aquel que conocía y creo la felicidad, dejo lo que de El era, para bajar a la tierra y dárnosla a conocer. Mas los suyos no le conocieron ni le recibieron, sino que en esta cruz fue clavado. Todo lo dio para que en su dolor, tu no conocieras el sufrimiento, que en su soledad, tu siempre supieras que El esta contigo, y en su grande sacrificio supieras que el amor existe, y que el es la felicidad, el que quiera venga, y tome de ella, y reciba el regalo que este nos ha dado, la vida eterna.

crossing1En ese momento yo experimente algo que no había experimentado nunca, algo indescriptiblemente bello. Me di cuenta que los hombres de la aldea lo habían conocido ya, y a pesar de que aparentemente ellos deberían de ser los mas desdichados de toda la gente que conocí, me día cuenta que lo único que se necesita en este mundo no es la fiesta, la diversión o el dinero, ni ninguna otra cosa, sino el amor que dio aquel hombre en la cruz, aquel que me presento la felicidad.

“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra

para siempre”(Salmo 16: 11).

Escribe un comentario