Este escrito es de la pagina http://www.agustinos-es.org/parabolas, alli pueden encontrar otras muy buenas relfexiones, pero hoy queremos compartir esta con ustedes:
Aún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño. Solo recuerdo que ya era tarde y estaba en mi sofá preferido con un buen libro en la mano.
El cansancio me fue venciendo y empece a cabecear.
En algún lugar entre la semi-consciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenia nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecía interminable en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos.
Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado “muchachas que me han gustado” Lo abrí descuidadamente y empecé a pasar las fichas. Tuve que detenerme por la impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: !se trataba de las muchachas que a mí me habían gustado!!!
Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar de dónde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia.
Estaban escritas todas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria ya había olvidado. Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido.
Algunos me trajeron alegría y momentos felices, otros por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba.
El archivo “Amigo” estaba al lado de “Amigos que traicioné” y “Amigos que abandoné cuando mas me necesitaban”. Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. “Libros que he leído”, “Mentiras que he dicho”, “Consuelo que he dado”, “Chistes que conté”, otros títulos eran: “Asuntos por los que he peleado con mis hermanos”, “Cosas hechas cuando estaba molesto”, “Murmuraciones cuando Mamá me reprendía de niño”, “Videos que he visto” No dejaba de sorprenderme de los títulos. En algunos ficheros había muchas más tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de las que yo pensaba.
Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado.
Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad.
Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma. Cuando vi el archivo “Canciones que
he escuchado” quedé atónito al descubrir que tenía mas de tres cuadras de profundidad y, ni aún así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de música, si no por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.
Cuando llegué al archivo: “Pensamientos lujuriosos” un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sólo abrí el cajón unos centímetros Me avergonzaría de conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido; me sentí asqueado al constatar “ese” momento, escondido en la obscuridad, había quedado registrado.
No necesitaba ver más.
Un instinto animal afloró en mi. Un pensamiento dominaba mi mente: Nadie debe entrar jamás a este salón! Tengo que destruirlo!
En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón.
Me desesperé y traté de tirar con más fuerza, sólo para descubrir que eran más duras que el acero cuando intentaba arrancarlas.
Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invencible de mis miserias, empecé a llorar En eso el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación:
“Personas a las que les he compartido el evangelio”. La manija brillaba, y al abrirlo, encontré menos de 10 tarjetas. Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar; caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza. Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre.
Y mientras me limpiaba las lágrimas, lo vi.
!Oh no!, ! Por Favor no! !El no!, cualquiera menos Jesús!!. Impotente vi cómo Jesús abría cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción.
En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada.
Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos. Porqué tiene que leerlos todos?. Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. Él, se acercó, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas, pero
El no dijo una sola palabra.
Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio y lloró conmigo.
Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío. !NO!!, le grité corriendo hacia él. Lo único que atiné a decir fue solo! No!, !No!, !No! cuando le arrebaté la ficha de su mano. Su nombre no tenía porque estar en esas fichas. No eran sus culpas!!, Eran las mías!!. Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre. Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas.
No entiendo cómo lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo: Consumado Es, Esta Terminado, Yo He Cargado Con Tu Vergüenza Y Culpa.En eso, salimos juntos del salón Salón que aún permanece abierto. Por que todavía faltanmás tarjetas que escribir.
Aún no sé si fue un sueño, una visión, o una realidad Pero, de lo que si estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará mas fichas de qué alegrarse, enos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas.
Gracias Jesús por haber hecho que esta reflexión llegara a mí.


En la Biblia hay un personaje que para mi es todo un enigma. Pero lo poco que dice de el, me motiva a buscar lo que el tuvo y lo que llego a tener, un mejor amigo, El mejor amigo. Enoc era una persona que se encontraba en un mundo en una corrupción que iba creciendo mas y mas. Vio con tristeza como sus ancestros fueron expulsados del jardín del Edén por desobediencia, alejándolos de la presencia constante de Dios, pero, sin embargo, El seguía allí.
hemos recorrido Enoc, que al parecer ahora estas mas cerca de mi casa que de la tuya, ¿Por qué no te quedas aquí conmigo?, y nadie mas le volvió a ver, pero todos al conocerlo, y sabiendo cual camaradería tenia con su Dios, todos dieron por hecho lo que ellos creían inevitable, El le llevo con El.
Desde muy joven partí de mi casa buscando algo que la gente siempre mencionaba, pero que nunca nadie había experimentado, le llamaban felicidad. Y así, sin mas ropa que la que llevaba puesta, y apenas con un poco de pan para unas semanas, partí en búsqueda de la felicidad.
bigote, pero con una imagen de hombre serio y sin expresión. Al preguntarle me dijo que la felicidad era algo que solo el dinero podría comprar, este te daría buenas amistades, grandes mansiones, bellas mujeres, todo lo que pudiera desear al alcance de mí mano.
Ya después de varios días de camino, me encontré con un pequeño pueblo, muy diferente a la villa en la que me había asentado, desde lejos se escuchaba un gran escándalo, en un ambiente de entretenimiento a lo grande. En medio del ruido y el escandaloso ambiente, me contestaban que sí, el lugar estaba en una gran fiesta, grandes carros adornados con flores y gente disfrazada arrojando collares y frutas y música en cualquier lugar por el que yo caminaba, decidí unirme a la fiesta y a la diversión.
era el camino, pero confiaba en que algún día todo esto valdría la pena.
Al abrir mis ojos, me encontraba en una aldea, rodeado de gente pequeña, tan pobres que parecía que solo cargaban con sus almas, pero había algo en sus ojos que nunca había visto antes. Después de haberme cuidado y alimentado por unas semanas, pensé que no perdería nada en preguntarles lo mismo que les había preguntado a todos los otros, pero casi seguro de que ellos no sabrían ni siquiera el significado de la palabra.
En ese momento yo experimente algo que no había experimentado nunca, algo indescriptiblemente bello. Me di cuenta que los hombres de la aldea lo habían conocido ya, y a pesar de que aparentemente ellos deberían de ser los mas desdichados de toda la gente que conocí, me día cuenta que lo único que se necesita en este mundo no es la fiesta, la diversión o el dinero, ni ninguna otra cosa, sino el amor que dio aquel hombre en la cruz, aquel que me presento la felicidad.

de los propósitos de Dios en nuestra vida, sobre todo en la etapa de la juventud, muy fácil nos podemos aferrar a una persona, y nos saltamos el tiempo de Dios, y nos frustramos por que por mas que beses al sapo o a la rana, nunca se convertirá en el príncipe o princesa echa para ti, por que incluso en ese cuento había un tiempo puesto para que el sapo se convirtiera, si la princesa no hubiera sabido esperar, tal ves no existiría en ese cuento un felices para siempre, además no solo te frustras a ti sino también al sapo o ala rana por que nunca encontrara a su príncipe o princesa; y muchos dirán ¿como saber el tiempo o la persona que es?, pues es muy sencillo, busca hacer la voluntad de Dios, y vas a ver como esas cosas llegaran solas, no desperdicies tu tiempo con sapos o ranas que nunca llegaran a convertirse para ti; he conocido jóvenes que se ponen de novios desde muy chiquitos, y cuando les mencionan que no es edad para eso, dicen que están seguros de que es la mujer o hombre de su vida, y que si se separan a lo mejor y ya no siguen después; tengo algo que decirles a ustedes, si esa es la persona que Dios tiene para ti, lo seguirá siendo igual ahorita que en 10 o 20 años,
lo único que hacen es crear oportunidades de tropezar, hay muchas jóvenes, incluso cristianas, que salen embarazadas antes de estar casadas, se saltan los tiempos y dejan de hacer la voluntad de Dios, luego se casan y resulta que el que creían príncipe es mas sapo que otra cosa, y que la supuesta princesa nunca dejo de ser rana; Dios tiene echo alguien ala medida para cada quien, no te conformes. Recuerden jóvenes que para todo hay tiempo y que Dios quiere que todos sus hijos seamos felices!