Cierta vez un buen padre y su bello hijo fueron juntos a un supermercado, el niño se sentía un poco mas mayor, pues era la primera vez que su papá no lo sentaba en el asiento del carrito, seguro que disfrutare este viaje; pensó el. Llegaron a las frutas y verduras, llevaron coles y zanahorias para mamá, un poco de sal y de azúcar. Pero pronto hubo un par de cosas que empezaron a captar la atención de su pequeña mente.

Allí se encontraba el nuevo muñeco de acción que habían anunciado en televisión, y justo enfrente la sección de golosinas, tal vez tomaría algunas si no hubiera mucha gente pasando. Creo que es el momento de separarme un momento de mi padre, pensó. Y así, sin que el padre se diera cuenta, soltó su manita de la de su padre, y el sin notar aún eso siguió su camino.

El niño se emociono cuando observo todos los juguetes que allí se encontraban, probo cuantas pelotas pudo y se llevo algunas gomitas y chocolates a la boca, bueno, creo que mas que algunos. Cuando hizo todo lo que se le había pegado en gana recordó algo. Su papá, ¿Cómo lo encontraría ahora? Estaba demasiado lejos, y la tienda era demasiado grande para buscarlos por todos lados.

De seguro se fue sin mí, empezó a sollozar, ya debe de estar en casa. El niño se arrepintió de todo lo que había hecho, de haber tomado esas golosinas, pero principalmente, de haber soltado la mano de su padre. Se hizo bolita en la sección de lácteos, y unas pequeñas lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas.

Pero de repente, unos fuertes y cálidos brazos lo tomaron por sorpresa, el ya los conocía muy bien, si ¡Era su padre! Pensé que te habías marchado sin mi, comento el niño. Es imposible que llegaras a imaginar tal cosa hijo mío, en cuanto me di cuenta que no estabas a mi lado me asuste mucho, y comencé a buscarte por todos lados, seria imposible para mí imaginarme perder a lo que yo mas amo. ¡Tu!

Tal vez como el niño, has soltado la mano de tu padre celestial y te imaginas que ya esta muy lejos de ti, pero quiero comentarte algo, y es que el te esta buscando ahora mismo, quiere que vuelvas a tomar su mano y que nunca mas te alejes de El, porque aunque tu no lo creas, tu eres su bien mas preciado, tu eres su amado tesoro, su hijo.

Mateo 18:12

¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

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