Calor, cepillos de dientes, y un alma para Dios
Julio 22, 2008
Creo que mi vida no es lo suficientemente interesante para relatarles todo lo que me sucede, pero créanme, necesita escuchar lo que sucedió ese día, fue realmente especial. Todo empezó con que ocupaba conseguir dinero para poder ir a una misión que habría fuera de la ciudad (como siempre, una semana antes), en el periódico encontré un trabajo sin compromisos que se veía muy llamativo así que fui; grave error, ¿o no?
Pensé que el trabajo seria facil, resulto ser mas tedioso de lo que esperaba, había un calor abrumador, de repente me encontraba tocando puertas y ofreciéndole a las personas cepillos de dientes, trate de verle el lado cómico a la situación, y no cuento las veces que le repetí a Dios que todo era por El, realmente solo haría todo eso por El.
Me di cuenta que las personas que me contrataron eran mas tacañas de lo que esperaba, no me darían un sueldo base, sino una mísera comisión por cada paquete de cepillos de dientes que vendiera. Pero el colmo fue cuando a la hora de la comida, quisieron pagar el pollo que habíamos comido con cepillos de dientes. Aunque la verdad me reí mucho de todo esto, empecé a pensar que todo esto había sido un error.
Un camino. Este puede ser ancho angosto, limpio o descuidado, pero todos tienen el mismo fin. Así son los caminos de Dios, pueden resultarnos en un principio raros o inadecuados pero Dios tiene un meticuloso plan para todas nuestras vidas. Las personas con las que estaba vendiendo se dieron cuenta de que yo era cristiano, así que les hable un poco de lo que creía y hacia, etc.
Pero me di cuenta que todo había valido la pena, cuando Dios me dio la oportunidad
de hablarle a una persona que realmente necesitaba escuchar de Dios. Había caído en la homosexualidad, me di cuenta como las personas le hacían menos, y le conté todo lo que Dios puede hacer en su vida, el me dijo que ocupaba de Dios, que iría a visitar nuestra iglesia, fue con esto cuando vi que los caminos de Dios son perfectos, no importa como los veas tú, tal ves te parezcan incómodos, extraños o incluso graciosos, pero recuerda que nosotros solo vemos pinceladas, y El, bueno, El ya admira la obra completa.
1 de Corintios 13:12
Ahora vemos de manera indirecta y velada,
como en un espejo; pero entonces veremos cara a
cara.