1 Corintios 6:12:Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

Muchas veces, cuando leemos este versículo, ¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente?: realmente yo puedo hacer lo que yo quiera, puedo hacer todo lo que a mi se me antoje, pero tengo que entender que todos mis actos tienen consecuencias, y que hay muchas cosas, que aunque realmente me sean permitidas, realmente no me edifican y no me traen nada bueno, sino todo lo contrario.

Bueno, todo lo que se dice aquí es cierto, pero aquí veo un inconveniente, un GRAN inconveniente. En que punto de todo esto esta Dios, donde esta realmente, al decir esto ni siquiera lo mencionamos ni una sola vez, estamos demasiado concentrados en el yo, en mi comodidad, en lo que me pueda pasar, en lo que es mejor para mí, pero ¿donde queda Dios?

Fue hecho un lado por nuestros deseos. Al igual que en el principio de los tiempos, cuando Dios le ordeno a Adán y a Eva que no comieran el fruto, ellos pensaron en lo mejor para ellos, y no en lo que realmente quería Dios para ellos, así somos nosotros casi siempre.

¿Y a que viene todo esto?, que deberíamos de dejarnos de preocupar en lo que nosotros queremos en ese momento, o en lo que es mas benéfico o mejor para nosotros, realmente no debemos de preocuparnos ni siquiera si estamos haciendo las cosas bien, lo que debemos de hacer es empezar a pensar en hacer todo lo que le agrada a Dios.

Si realmente disponemos nuestro corazón en el agradar a Dios, y nos deleitamos realmente en El, realmente todo será fácil de superar para nosotros, no existirían barreras, y podríamos vivir nuestra vida al máximo, pero muchas veces nuestro corazón se encuentra dividido. Una parte quiere seguir a Dios, pero la otra parte solo quiere seguir los deseos de su corazón. Hoy es el momento para entregarle todo a Dios, para decirle que realmente queremos seguirlo, ya no viendo lo que nos convendrá o no, lo que esta bien o lo que esta mal, sino entregándole un corazón decidido a agradarle en todas las cosas que nosotros hagamos.

“Dejemos de pensar en lo que nos conviene o no, sino pensemos en lo que el cree que es conveniente para nosotros, lee su palabra y conocerás todo lo que El quiere para ti.”


Últimamente ha habido mucha expectativa por como será la nueva película del famoso superhéroe que saldrá en este verano. Pero el no es quien ha captado todos los focos de atención, como debería de esperarse, sino que el personaje de Heath Ledger ha sido el que ha cautivado a la critica y a los pocos fanáticos que ya la han visto.

A diferencia del Joker de Nicholson, o Guasón como se le conoce aquí en México, este personaje es mucho mas aterrador que el anterior, dejando bajo esta sonrisa una horrenda marca, física y emocionalmente. Y es que la verdad la vida no trato bien al Joker, una serie hechos desafortunados fueron creando al personaje que todos conocemos: Un ser triste en su interior, que tiene que refugiarse en el crimen y en las “bromas” simplemente para lograr sus objetivos o sentirse mejor consigo mismo.

Y la verdad es que muchos en estos días nos parecemos un poco al Joker. Tal vez la vida no nos ha tratado como nosotros hubiéramos querido, la verdad es que la vida nunca es fácil, y eso pudo habernos dejado una gran “cicatriz”, en nuestras vidas, como puede ser el orgullo, la depresión, la amargura, la inseguridad, entre otras cosas.

Pero para muchos, al igual que la de el, su cicatriz tiene la forma de una sonrisa, una sonrisa que todo el mundo ve, una sonrisa que nadie nunca se imaginaria lo que hay detrás de ella. Y es que la verdad todos te pueden ver, ¿Y quien podría imaginarse el tremendo vacio que hay en tu interior?

La verdad es que lo sabemos disimular muy bien. Y la verdad es que todos te pueden creer, menos tu mismo. Y allí se encuentra Dios, dispuesto a llenar ese vacio que se encuentra en tu vida, dispuesto a curar esas cicatrices que se encuentran en lo profundo de tu alma, solo es cuestión de que le des la oportunidad.

2 Samuel 4:9 “Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia”

Solo créele a Jehová, el es capaz de borrar cualquier cicatriz en tu vida, pídele a Dios que entre en tu corazón, y llene todos lo vacios que hay en tu corazón.

El es capaz de transformar tu fea mueca en una hermosa sonrisa.